Desde el inicio de la Guerra Civil en julio de 1936, la ciudad de Ronda quedó bajo autoridad republicana en una posición cada vez más comprometida. Rodeada por territorios controlados por el bando sublevado en Sevilla y Cádiz, la plaza permanecía aislada en el interior de la Serranía, con un valor estratégico notable por su condición de nudo de comunicaciones entre el Campo de Gibraltar, la provincia de Cádiz y los accesos hacia Málaga.
Durante el verano de 1936, la situación militar en el sur peninsular evolucionó con rapidez. La existencia de una bolsa republicana en Ronda representaba un obstáculo para la continuidad territorial del dispositivo nacional y un riesgo para las comunicaciones ferroviarias y por carretera que conectaban Algeciras con el interior de Andalucía.
Fuerzas enfrentadas y preparación de la ofensiva
La operación destinada a ocupar la ciudad fue dirigida por el general José Enrique Varela, al mando de columnas procedentes del eje Cádiz–Campo de Gibraltar. Las unidades de vanguardia estaban integradas por el Tercer Tabor de Regulares de Ceuta y banderas de la Legión, tropas con experiencia en operaciones de avance rápido y control del terreno.
La defensa republicana de Ronda se apoyaba en milicias populares formadas por trabajadores de la comarca, reforzadas por efectivos de la Guardia de Asalto, Carabineros y voluntarios de localidades próximas. El armamento era fundamentalmente ligero y las reservas de munición y artillería resultaban limitadas, lo que condicionaba la capacidad defensiva ante una ofensiva organizada.
El avance sobre la Serranía y la entrada en la ciudad
El avance de las columnas nacionales se inició desde Jerez y Algeciras, asegurando previamente diversas localidades de la serranía, entre ellas Olvera, Grazalema y Zahara de la Sierra, con el objetivo de dominar los accesos naturales a Ronda. El 15 de septiembre de 1936, las defensas republicanas fueron superadas en los pasos que comunicaban con el interior de la Serranía, quedando rota la línea defensiva.
Ante esta situación, las fuerzas republicanas optaron por replegarse hacia el este. El 16 de septiembre de 1936, aproximadamente a mediodía, las tropas al mando de Varela entraron en Ronda. No se produjeron combates en el interior del casco urbano, ya que la mayor parte de los defensores había abandonado la ciudad horas antes.
Situación tras la ocupación
Tras la entrada de las fuerzas sublevadas, una parte significativa de la población civil y de los efectivos republicanos evacuó Ronda en dirección a Málaga, principalmente a través de la carretera de San Pedro de Alcántara. Con la ocupación, se procedió a la disolución del ayuntamiento presidido por Juan de Dios de la Salud Galiano y al establecimiento de una Junta de Defensa Local bajo control militar.
Al mismo tiempo, fueron liberados los detenidos que permanecían en la cárcel local desde el inicio del conflicto y se iniciaron detenciones de personas vinculadas a organizaciones del Frente Popular que no habían abandonado la ciudad.
Consecuencias estratégicas
La toma de Ronda permitió al bando sublevado asegurar la línea ferroviaria Algeciras–Bobadilla, eliminar una bolsa republicana en la retaguardia inmediata de Sevilla y Cádiz y establecer una base operativa avanzada para las siguientes fases de la campaña en el sur. Desde ese momento, la Serranía quedó integrada en el dispositivo nacional, facilitando la posterior ofensiva sobre la provincia de Málaga, culminada en febrero de 1937.

