El 7 de septiembre de 1936, a las diecisiete horas, era fusilada sin juicio previo en el cementerio de Fuendejalón (Zaragoza) María Domínguez Remón, la primera mujer que había presidido un ayuntamiento español bajo la legalidad constitucional de la Segunda República. Tenía 55 años. Así lo recoge, con precisión oficial, el Decreto 178/2021 del Gobierno de Aragón, que en diciembre de ese año declaró su tumba Bien de Interés Cultural, categoría Lugar de Memoria Democrática de Aragón.
Nacida en Pozuelo de Aragón el 1 de abril de 1882 en una familia humilde de campesinos, apenas pudo asistir unos años a la escuela y se formó de manera autodidacta. Escapó de un primer matrimonio marcado por siete años de violencia doméstica, trabajó como sirvienta en Barcelona y, de vuelta a su pueblo, logró ganarse la vida con una máquina de hacer medias, lo que le dejó tiempo para leer y escribir. Colaboró como articulista en cabeceras como Ideal de Aragón y Vida Nueva —firmando irónicamente como «María la tonta»—, defendió en conferencias el voto y la igualdad de la mujer, y publicó en 1934 el libro Opiniones de mujeres. Tras casarse con su segundo marido, Arturo Romanos Borobia, se instaló en Gallur, donde ambos se afiliaron a la UGT y su pensamiento derivó hacia el socialismo.
De alcaldesa de Gallur a la represión de 1936
En julio de 1932, tras una crisis en el Ayuntamiento de Gallur, el gobernador civil la designó presidenta de una comisión gestora municipal, sin que mediara un proceso electoral ordinario. El propio decreto de Aragón matiza que el caso citado a veces como precedente, el de Matilde Pérez Mollá en Cuatretondeta (Alicante), corresponde en realidad a la dictadura de Primo de Rivera. Ambas llegaron al cargo por designación gubernativa y no por votación popular, pero mientras Pérez Mollá lo hizo bajo un régimen dictatorial que no permitía elecciones municipales, Domínguez fue nombrada, mediante una gestora, bajo la legalidad constitucional de la Segunda República, que sí celebraba elecciones municipales con normalidad. María Domínguez ejerció el cargo hasta febrero de 1933, dedicando el presupuesto municipal prioritariamente a la construcción de escuelas y a la creación de bolsas de trabajo rural.
Cuando estalló el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, María Domínguez, ya señalada políticamente, se negó a huir a Francia junto a otros vecinos de Gallur y buscó refugio en su pueblo natal, en casa de su hermana Jacoba. Aun así, fue detenida y trasladada al cercano Fuendejalón, donde fue fusilada el 7 de septiembre. Su cuerpo presentaba el cráneo fracturado por un tiro de gracia. El Registro Civil de Fuendejalón inscribió su defunción al día siguiente, consignando como causa de muerte el eufemismo «heridas de arma» —fórmula habitual de la época para encubrir las ejecuciones sumarias—. Su marido correría la misma suerte pocos días después, posiblemente el 13 de septiembre, en el cementerio de Tabuenca.
La recuperación de sus restos
Durante décadas, solo la tradición oral de Fuendejalón mantuvo vivo el lugar exacto de su fusilamiento: al pie de un ciprés, junto a la esquina del antiguo recinto civil del cementerio, donde nunca faltaron flores depositadas en su memoria y donde en 2004 la Agrupación Socialista local sufragó una lápida conmemorativa.
La excavación, promovida por la Asociación de Familiares y Amigos de los Asesinados y Enterrados en Magallón (AFAAEM) y financiada por el Gobierno de Aragón, culminó el 31 de enero de 2021 con el hallazgo de unos restos óseos femeninos en ese mismo punto, junto a una peineta, cuatro horquillas y dos botones que corroboraban la condición de la víctima. Las pruebas genéticas realizadas por el laboratorio Citogen confirmaron poco después que se trataba de María Domínguez Remón.
Con esta identificación, el Gobierno de Aragón declaró su tumba Bien de Interés Cultural en diciembre de 2021, en reconocimiento a una mujer que superó la pobreza, el analfabetismo y la violencia machista para convertirse, por su propio esfuerzo, en maestra, periodista y la primera mujer al frente de un ayuntamiento español bajo un régimen democrático.

