Cárcel de pamplona

53 presos republicanos, ejecutados por requetés y falangistas: la matanza de Valcardera

El 23 de agosto de 1936, poco más de un mes después del golpe militar que dio inicio a la Guerra Civil, 53 presos de la cárcel provincial de Pamplona fueron sacados de prisión bajo la fórmula de una «puesta en libertad». No fueron liberados: fueron trasladados en camiones hasta un corral situado en las Bardenas Reales, en término de Cadreita, conocido como Valcardera, y allí fusilados. Solo uno de ellos sobrevivió. Es uno de los episodios de represión mejor documentados de cuantos tuvieron lugar en Navarra durante los primeros meses de la guerra, y también uno de los más numerosos en víctimas de una sola vez.

En Navarra, el golpe del 18 de julio triunfó sin apenas resistencia armada. A diferencia de otras zonas de España, no hubo aquí un frente de guerra que explique las muertes: la práctica totalidad de la represión desplegada en la provincia entre 1936 y 1937 fue extrajudicial, ejercida contra población civil identificada con la República, los partidos de izquierda o el sindicalismo obrero. El historiador Fernando Mikelarena, autor del estudio de referencia sobre este proceso (Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936, Premio Euskadi de Ensayo 2016), ha documentado que Navarra se cuenta entre las provincias españolas con mayor proporción de víctimas mortales por represión en relación con su población durante esos meses.

El mecanismo habitual para ejecutar estas muertes fue la llamada «saca»: la extracción de un grupo de presos de una cárcel, presentada oficialmente como libertad o como traslado, seguida de su fusilamiento en un paraje despoblado, casi siempre de noche o al atardecer, sin proceso judicial de ningún tipo.

Los hechos del 23 de agosto

Aquella mañana, en la prisión provincial de Pamplona, un funcionario leyó ante los presos una lista de 53 nombres, seleccionados de entre los 212 hombres que entonces se encontraban internados. Se les comunicó que quedaban en libertad. Los 53 fueron subidos a camiones.

El trayecto los llevó hasta el corral de Valcardera, a unos 70 kilómetros de Pamplona, cerca de la localidad de Valtierra. Según la reconstrucción de los hechos realizada por historiadores a partir de documentación de archivo y del testimonio del superviviente, la fosa donde serían enterrados había sido excavada el día anterior, de aproximadamente 3,5 por 7 metros. Al llegar la tarde, un grupo de requetés y falangistas fusiló a los presos en varias tandas.

De los 53 trasladados, murieron 52. El único que sobrevivió fue Honorino Arteta Echarte, herido en una pierna, que logró soltarse de las cuerdas que lo ataban a otro preso y huir en medio de la confusión. Cruzó los Pirineos hacia Francia y más tarde regresó a España para combatir en el bando republicano; no volvió a Navarra hasta 1978. Su relato de lo sucedido, escrito en 1938 y conservado por la familia Yarnoz Húder —parientes de dos de las víctimas—, junto con el testimonio recogido por Galo Vierge en su libro Los culpables. Pamplona 1936, constituyen las dos fuentes narrativas de primera mano sobre la matanza.

Identificación de las víctimas

Durante décadas, la lista completa de fusilados en Valcardera permaneció incompleta, reconstruida sobre todo mediante testimonios familiares. Esa situación cambió cuando se localizaron en el Archivo General de Navarra los listados diarios de comidas servidas en la prisión de Pamplona —un servicio costeado por la Diputación Foral—, que permiten seguir la fecha de ingreso en prisión de cada preso. Cruzando esos datos con la fecha de la «puesta en libertad» del 23 de agosto, ha sido posible identificar con razonable certeza a la mayor parte de los 53 hombres trasladados.

Entre ellos figuran, por orden de ingreso en prisión: Santiago Cayuela Medina, Román Ibero Ugalde, Jesús Otermín Navarro, Victorino Olite García, Antonio Epila Dirasón, José Olaverri Iriarte, Bienvenido Martínez Atienza y José Bellón Crespán (19 de julio); Marino Húder Carlosena, Antonio Ibarrola Díaz, Francisco Leoz Beroiz, Aniceto Pajares Martínez y José Nespereida González (20 de julio); José Zapatero Barea, Ángel Martínez Larrayoz, Ramón Yánez Medina y Constantino Éguia Olaechea (21 de julio); Octavio López Jiménez (22 de julio); Ramón Húder Ansa, Emilio Caballero Hernández y José Rueda Pérez de la Raya (23 de julio); Juan Urruzalqui Andueza (24 de julio); Honorino Arteta Echarte, el único superviviente (25 de julio); José Robredo González, Victorino del Río Tabar y Jesús Lambertini Solchaga (27 de julio); Luis Árdanaz Valencia (28 de julio); Amadeo Urla Aranburu, Miguel Escobar Pérez, José Alcalá Gorriz, Eugenio Lategui Santamaría, Victorino Munárriz Tabar y Román Alcalá Gorriz (30 de julio); Felipe Fuertes Amigot, Miguel Cristóbal Arrondo y Evaristo Pérez Luquín (31 de julio); Santiago Jaurrieta Irurzun y Santiago Guembe Redín (1 de agosto); Natalio Cayuela Medina (2 de agosto); Abel Sanz Cartagena y José Ródenas Martínez (4 de agosto); Constantino y Justo Preciados Trevijano (5 de agosto); Juan de Diego García Ganuza y Juan Cruz Osinaga Ibáñez (6 de agosto); Luis Moreno Vela (8 de agosto); Arturo Fraile Ezquerro (10 de agosto); Benito Vallejo Hernández, Ildefonso Zalbardo López y Pablo Galbete Escuer (11 de agosto); Melchor Erice Alemán y Vicente Abad Vergara (12 de agosto); y Löjerdo Walter Pier (14 de agosto).

A esta lista, procedente de la documentación carcelaria, se añade el editor pamplonés Emilio García Enciso, y Natalio Cayuela, identificado por algunas fuentes como uno de los primeros presidentes del Club Atlético Osasuna. La mayoría de los presos procedía de Pamplona, aunque también los había de Burguete, Larraga, Obanos y Villafranca.

Los restos, todavía sin localizar

En 1959, sin conocimiento ni autorización de las familias, la fosa de Valcardera fue exhumada y los restos trasladados al Valle de los Caídos. En 1979, gestiones de algunos familiares permitieron que un grupo de restos regresara a Navarra; tras un homenaje celebrado en Corella, se cree que fueron inhumados en algún cementerio de la zona, aunque no existe constancia documental precisa de su ubicación final. A día de hoy, la localización exacta de los restos de las víctimas de Valcardera sigue sin resolverse.

Fuentes principales: Fernando Mikelarena Peña, Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936. Responsables, colaboradores y ejecutores (Pamiela, 2005); Fernando Mikelarena Peña, «Sobre la implementación de la limpieza política franquista en Navarra en 1936-1937», Diacronie. Studi di Storia Contemporanea, vol. 37, nº 1 (2019); Galo Vierge, Los culpables. Pamplona 1936; listados de manutención de la Prisión Provincial de Pamplona, Archivo General de Navarra; panel informativo del espacio de memoria de Valcardera (Gobierno de Navarra, Resolución 10/2019).

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